Identificaciones de las nuevas estructuras de reforzamiento y el conocimiento de las relíquias históricas permanecidas

En el 1773, con el fin de su papel militar, la fortaleza pasó a manos de nuevos propietarios, y las partes de la muralla también se convirtieron en propiedad privada.
El siglo XIX se caracterizó por una tendencia general de demolición de determinados tramos de las fortificaciones para satisfacer las necesidades del ciudades expandidas. En Radkersburg sin embargo no ocurrio esta dilatación económica, siendo innecesario la ocupación de nuevos territorios que perjudicarían la fuerza. En total dos puertas fueron eliminadas para permitir el tráfico ferroviario.
En los años del 1920 los habitantes de la ciudad se ocuparon con las labores relacionadas con los trabajos de reestabilización y mantenimiento, llegando la conclusión de mantener la zona total de la fortaleza.
Hoy en día la cara de la ciudad de Bad Radkersburg refleja su forma original, gracias a la política arquitectónica correctamente meditada después de las guerras. La mentalidad existente después de la segunda guerra mundial favoreció la conservación de las partes de la ciudad primitiva y la protección de los monumentos históricos. En el 1968 entró en vigor la prohibición de las construcciones con el objetivo de conservar el verdor de los fosos de la ciudad. Esta concepción sin embargo fue alterada en el 1991 dado los problemas de aparcamientos de la ciudad.
En reconocimiento a los esfuerzos realizados durante años para mantenener el aspecto de la ciudad, siendo único en Austria, la ciudad Bad Radkersburg fue otorgada con la medalla de oro de Europa.